L os matices culturales influyen en todos los aspectos de nuestras vidas, desde los entornos profesionales hasta las interacciones personales. La cultura en la que estamos inmersos desde el nacimiento moldea nuestras percepciones, estilos de comunicación e interacciones. De hecho, es un factor clave para crear conexiones y, a veces, conflictos.
¿Qué es una cultura?
Puedes considerar la cultura como la lente o las gafas que utilizas para ver el mundo: Influye en cómo te comportas, cómo interpretas el comportamiento de los demás, lo que consideras normal o anormal y lo que valoras.
En un contexto académico, la cultura suele describirse como el conjunto de actitudes, valores, creencias y comportamientos compartidos por un grupo; un conjunto de factores que suelen transmitirse de generación en generación.
¿Cómo pueden frenarnos las diferencias culturales?
En nuestro mundo globalizado, cada vez es más frecuente el encuentro con culturas diversas, lo cual afecta a la forma en la que nos comportamos y nos comunicamos. El psicólogo social holandés Geert Hofstede introduce cinco dimensiones que conforman las perspectivas culturales: distancia de poder, individualismo frente a colectivismo, evitación de la incertidumbre, orientación a largo plazo y masculinidad frente a feminidad.
Cada dimensión influye en cómo percibimos la jerarquía, la comunidad, la incertidumbre, la orientación temporal y los roles de género. Sin embargo, es esencial reconocer que las personalidades individuales también influyen en nuestra adaptabilidad y regulación emocional dentro de estos marcos culturales.
¿Cuál es la mejor manera de gestionar las diferencias culturales?
No existe una solución única para gestionar con éxito las diferencias culturales. Sin embargo, la curiosidad, la comunicación abierta, el respeto mutuo y la comprensión son condiciones indispensables.
La psicóloga Margit nos lo cuenta con un caso concreto que tuvo en una de sus sesiones: “En Holanda, cuando un manager toma una decisión importante, sus empleados esperan ser informados. Esto se debe a que quieren motivar a sus empleados y saben que establecer una jerarquía estricta no funcionará en esta cultura.
Sin embargo, una vez tuve en mi consulta una persona de Croacia y me explicó que en su cultura es normal que el poder marque la distancia y que la gente suele trabajar en un entorno en el que todo el mundo “sabe su lugar”. Como si los jefes fueran superiores y no se les cuestionara.
Como este empleado croata trabajaba para una empresa holandesa, le costó mucho adaptarse al choque cultural y las contestaciones y comportamientos de los demás le causaban mucha frustración e incomprensión.”
¿Cómo resolver un conflicto debido a diferencias culturales?
La solución se basa en la curiosidad mutua y el deseo de entenderse. Por ejemplo, podrías preguntar a la otra persona si le gustaría hablar del tema, estando ambos dispuestos a desafiar los estereotipos culturales. Lo que funciona mejor es la comunicación abierta, siendo respetuosamente sincero sobre lo que piensas y sientes.
Los managers desempeñan un papel importante facilitando y fomentando estas conversaciones. Así que, si estás a cargo de un equipo diverso, es buena idea tomar conciencia cultural: aprendiendo, mostrando interés e incluso involucrándote en diferentes festividades o tradiciones.
Margit continúa con su ejemplo: “El empleado croata no estaba acostumbrado a hablar con su manager holandés de forma tan directa, pero decidió intentarlo. Practicamos en consulta cómo hacerlo, adoptando una actitud respetuosa y curiosa, en lugar de hacer un juicio de valores. De esta forma, yo hice el papel de su manager y a él le salían preguntas como: “¿Por qué trabajáis así?”, o “¿Qué es lo que te gusta de trabajar de esta forma más informal?”, o “¿A ti cómo te sienta si yo tomo más distancia profesional?”, etc.
A mi cliente croata, también le resultó útil preguntar directamente a su manager qué se esperaba de él. Hablaron de similitudes y diferencias, lo que le ayudó a sentirse más comprendido y a su vez, ayudó a su manager a comprender mejor cómo manejar estas diferencias culturales.”
5 consejos para gestionar las diferencias culturales
1. Mantente neutral
Adopta un enfoque objetivo hacia otras culturas. Siempre que sea posible, sé consciente de los estereotipos y prejuicios culturales, y trabaja activamente para mitigarlos.
El primer paso suele ser aceptar que tienes prejuicios. Aunque creas que no los tienes, todo el mundo tiene prejuicios inconscientes, pues nuestro cerebro crea asociaciones constantemente para comprender el mundo que nos rodea. A veces, estos procesos suceden de forma automática, pero afectan a cómo vemos los orígenes y las culturas de otras personas y a menudo forma estereotipos sociales.
Así que, desafía tus propios pensamientos preguntándote ¿En qué estoy basando estas opiniones? ¿Es un hecho? ¿Qué pruebas tengo?
2. Exponte a diferentes culturas
La mejor manera de entender algo es conocerlo mejor. Así que, no dudes en explorar las costumbres y celebraciones de la otra persona. El mejor punto de partida es la curiosidad y el interés personal.
Por ejemplo, elige YouTube si te gusta ver vídeos, o decántate por un libro informativo o una revista si prefieres leer. Puedes reflexionar sobre cómo estos valores e ideas son similares a los tuyos, o diferentes. Piensa en lo que puedes aprender de la otra cultura.
3. Habla de ello
Si lo ves oportuno, puedes incluso crear oportunidades para hablar tus diferencias con otra persona. Antes de la conversación, puedes empezar diciendo que quieres saber más sobre la cultura de esa persona y que tienes curiosidad por comprender cómo se siente al respecto. En este caso suele ser mejor utilizar la primera persona: “Tengo curiosidad por saber cómo celebráis ciertas fiestas, y me encantaría que me contaras más cosas al respecto. ¿Te puedo preguntar?”
4. Comunícate con respeto
Comunícate con curiosidad y respeto para evitar que la otra persona se sienta juzgada y demostrar que tienes buenas intenciones. Puedes hacerlo manteniendo el contacto visual, por ejemplo, girándote hacia tu interlocutor, asintiendo con la cabeza y sonriendo.
5. Mantén la curiosidad
Mantén la curiosidad escuchando, haciendo preguntas y mostrando interés. De este modo, es más probable que tu interlocutor se sienta visto y escuchado, lo que le dará más confianza para compartir.
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