Seamos realistas: todo el mundo se siente agobiado alguna vez. Ya sea por una discusión con un ser querido, una noche de insomnio, una lista desbordante de tareas pendientes, o todo lo anterior junto. Estos sentimientos van y vienen. Es parte de la vida.
Pero la cuestión es: ¿qué puedes hacer cuando todo es un poco demasiado?
9 consejos para cuando te sientas agobiado
Las noticias, el perfeccionismo, los cambios en tu vida, los problemas para dormir: todas estas cosas afectan a cómo te sientes. Pero haya una razón obvia o no, a veces te sentirás agobiado. Y cuando eso ocurra, prueba a utilizar estas 9 estrategias:
1. Toma distancia de la situación
Cuando te sientes saturado, a menudo te pierdes tanto en tus pensamientos que no puedes ser objetivo sobre la situación. Dar un paso atrás te ayudará a volver a la carga con una perspectiva más suave y gentil.
Date espacio para respirar, observando la situación desde la distancia. Por ejemplo, intenta ver la situación desde otra perspectiva o a través de los ojos de una persona que esté completamente ajena a lo que ocurre.
2. Escríbelo
Escribir es una forma poderosa de darle forma a tus emociones y organizar tus pensamientos. Te ayuda a sobrellevar la situación cuando te sientes agobiado, aliviando el estrés, poniendo orden y dándote algo de perspectiva.
No importa si haces garabatos, si escribes media novela o si escribes un montón de «tonterías». Lo único que importa es la acción: poner en palabras lo que te pasa.
Empieza escribiendo lo que te surja, aceptando lo que te salga, aunque te parezca irracional o irrelevante.
3. Habla de ello
Hablar te ayuda a dividir tus pensamientos en trozos más pequeños, lo que hace que te sientas menos agobiado, dicen los expertos. Además, alivia las preocupaciones y la sensación de estrés, y te ayuda a sentirte comprendido y menos solo.
Habla de ello con un amigo, un compañero en quien confíes, tu jefe o uno de nuestros psicólogos en OpenUp.
4. Controla tu lista de tareas pendientes
Cuando estamos saturados, nos cuesta ver lo que es importante y lo que no. O confundimos lo importante con lo urgente.
Por eso, es útil anotar todas tus tareas y luego dividirlas en nuevas listas.
El primer paso es anotar TODAS tus tareas, priorizarlas (sí, incluso las pequeñas tareas ocupan espacio en tu cerebro) y dividirlas en listas. De este modo, introducirás cierta estructura y elaborarás un plan, que pronto te hará sentir menos agobiado.
La Matriz de Eisenhower es una buena herramienta que puedes utilizar para dividir tus tareas. O divídelas utilizando esta lista de Liz & Mollie:
- Tareas que tengo que hacer
- Tareas que quiero hacer
- Tareas que otras personas quieren que haga
Considera también qué entra dentro de tu círculo de influencia y qué no. Es decir, qué está bajo tu control, y que no. Esto puede parecer obvio, pero a menudo nos preocupamos por cosas que no podemos cambiar (como el comportamiento de un compañero).
Consejo: divide tus tareas en pequeños pasos que puedas ir tachando fácilmente de tu lista. Tachar una tarea te dará un pequeño impulso que te ayudará a ir completando lo que te queda por hacer.
5. Tómate un descanso
Cuando nos sentimos agobiados o tenemos demasiadas cosas que hacer, lo primero que hacemos es saltarnos los descansos. Pero hacer descansos en esos momentos es más importante que nunca.
Cuando estamos agobiados, nuestro cuerpo y nuestra mente trabajan horas extras. En esos momentos, necesitamos descansar para recargar las pilas, resetear y volver a tener una visión clara de la situación.
6. Muévete
El movimiento -ya sea dar un paseo, bailar por la habitación o correr una media maratón- te saca de la cabeza y te lleva al cuerpo. Te ayuda a liberar tus sentimientos, para que no te dejes arrastrar tanto por ellos.
7. Practica el mindfulness
El mindfulness es una forma práctica de gestionar mejor tus emociones. Te hace más resiliente, te ayuda a centrarte en el aquí y ahora y te enseña a distanciarte de tus pensamientos.
No proporciona un alivio instantáneo, pero las personas que practican regularmente el mindfulness son más adaptables al cambio y gestionan mejor las emociones fluctuantes. Eso es exactamente lo que necesitas.
8. No te exijas tanto
Nadie es perfecto y eso te incluye a ti. Intenta rebajar las expectativas que te marcas. Aunque está genial intentar ser la mejor versión de ti mismo, presionarte constantemente puede causarte un estado de estrés crónico.
Aprende a encontrar el equilibrio y conformarte con ser suficientemente bueno. Porque eso es exactamente lo que es: suficiente.
9. Di no más a menudo
«No» es una palabra muy poderosa. Y está a tu disposición aunque te cueste utilizarla. Muchas veces, queremos complacer a los demás y pensamos que para ello tenemos que decir siempre que sí. Pero esto no nos favorece a largo plazo.
Aunque decir “no” te dé miedo y te resulte incómodo al principio, al decirlo descubrirás que el mundo no se acaba si decides no hacer algo o no estar en algún sitio.
Recuerda: sentirse estresado forma parte de la vida
Puede que sea molesto, pero a veces te sentirás estresado. No olvides que es una parte normal de la vida y que todos tenemos que pasar por ello de vez en cuando.
Considéralo una señal de tu cuerpo de que es hora de ir más despacio; de que debes volver a evaluar lo que es importante para ti y lo que realmente importa. Esto, a su vez, te ayudará a combatir el agobio.
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